miércoles, mayo 09, 2007

La corrupción y nosotros

Hago inventario. Carlos Fabra al norte y sus trapicheos con las influencias en los ministerios para agilizar licencias de productos fitosanitarios de una empresa en la que tenía intereses. Terra Mítica al sur con los descomunales sobrecostes del gran sueño temático de Eduardo Zaplana, y su apabullante trama de empresas ficticias para tejer una maraña de facturas falsas y supuestas comisiones ilegales a costa de las arcas públicas. Todavía más al sur, Orihuela y todo el abanico de iregularidades alrededor del alcalde, Manuel Medina, con el empresario Ángel Fenoll, doblemente condenado (por comprar votos para el PP y por colaborar con Luis Fernando Cartagena, ¿lo recuerdan?, en la distracción de unos cuantos millones de unas monjas), en medio de un cenagal de grabaciones, confesiones de ex interventores y otras lindezas. No muy lejos, Torrevieja, con unas plusvalías astronómicas del alcalde, Pedro Ángel Henrández Mateo, en una operación de compra-venta supuestamente fruto del uso de información privilegiada. En la misma zona geográfica, el desfalco de Mercalicante, por el que el regidor, Luis Díaz Alperi, todavía no ha acabado de rendir cuentas. Y el intento de soborno de la contrata de la basura en Xàbia, y el agujero en el Instituto Valenciano de la Exportación, y los pelotazos, y los abusos urbanísticos, y...

Una acumulación de síntomas como esa debería haber desencadenado ya cierta catarsis. Pero la mayoría de los responsables de tantas fechorías, no sólo no han hecho mutis sino que sacan pecho ante los electores. He aquí una cuestión de calado. ¿Qué permite pensar a nuestros gobernantes que semejante actitud no les pasará factura? Ninguna disculpa, ninguna prudencia, ni el más leve asomo de autocrítica. ¿Qué futuro puede urdirse sobre tales mimbres?
Adolf Beltran, hoy, en el blog La batalla valenciana.

1 Comments:

Anonymous Balboa said...

en la epoca de Felipe gonzalez se hizo popular el dicho: "Camino de la moncloa hay una ermita donde pone maricon el que dimita". El hecho de las listas cerradas, el miedo al efecto "bola de nieve" o "aplicacion del ventilador", obliga a los dirigentes politicos, de todos los partidos a callar las fechorias de algunos de sus miembros. es un ma lendemico de la democracia espanyola que nadie parece dispuesto a atajar. La corrupcion en la clase politica espanyola apesta tanto como la dinamarca de Hamlet y su intensidad es directamente proporcional al tiempo que se mantienen en el poder. Desgraciadamente, cala en la sociedad el mensaje de que todos son iguales, debido a que todos ven la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio y esto genera que, a la larga, termimemos en la "tangentopolis" italiana con elriesgo de que emerja el populista de turno. Hace falta regneracion democratica y cambios porfundos en el sistema electoral. No obstante, a nadie parece interesarle mover ficha.

4:57 p. m.  

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