lunes, junio 11, 2007

A casa

Si es cierto que en democracia la victoria, como la derrota, es siempre circunstancial, también es perentorio atajar las crisis estructurales. De cara a las elecciones generales del año que viene, cuesta entender en qué puede beneficiar al PSOE, al presidente Rodríguez Zapatero y a los ciudadanos progresistas (que son los que, al final, deberían importar) mantener la ficción de la calma interna en un partido carcomido por el enésimo intento de perpetuarse unos dirigentes y cargos públicos con la moral más frágil cada día, el arsenal de ideas más vacío y el instinto de conservación más compulsivo. Nada puede ser peor. Y haría bien Pla en marcharse a casa, para abreviar al menos el patético espectáculo que se avecina.
Adolf Beltran, hoy, en El País.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Hacía tiempo que no leia algo así. Excepcional, duro y brillante

2:15 p. m.  

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