lunes, noviembre 26, 2007

Bilbao 1 - Calatrava 0

El muy pesetero Santiago Calatrava (homenaje interno, el que lo lea ya sabrá...) ha perdido el juicio contra el Ayuntamiento de Bilbao. El arquitecto no dudó en llevar a los tribunales al consistorio y a unas constructoras porque habían hecho una pasarela nueva de otro arquitecto para enlazar con un puente suyo. La cosa es que claro, se sentía dolido artísticamente. Y su indignación moral tenia el precio de tres millones de euros. Ya se sabe, a más ego, más indignación moral.

Si la indiganación moral cotizase en Bolsa, Cataltrava cotizaría alto. Sin embargo, la de la Generalitat Valenciana no. Los inversores estarían tentados de comprar acciones de Indignación Moral de la Generalitat Valenciana SA (IMGV), porque los desmanes que ha hecho el arquitecto en esta ciudad y los sobrecostes por su incapacidad para hacer las cosas bien se han disparado hasta límites estratosféricos. Los edificios se inundan y hay goteras... Un disparate, vaya. La Generalitat debería subirse por las paredes, y por tanto, las acciones de IMGV deberían subir y subir. Pero no. Los inversores asisten día a día a lo que pasa y esperan una reacción de la acción, por ejemplo, que la Generalitat denuncie a Catalatrava en un juzgado por incompetente. Pero la Generalitat no da el paso. Traga toda la quina que le da Calatrava sin rechistar (al menos en público, los berrinches en privado no afectan a la cotización de IMGV). Y claro, los inversores se fijan en otros títulos, como los de la Indignación Moral de Bilbao, una empresa más solvente y resolutiva que IMGV.